El mantenimiento comprende una serie de acciones y procedimientos destinados a garantizar que los activos operen eficazmente a lo largo de su ciclo de vida, cumpliendo con estándares de rendimiento y funcionalidad.
Existen dos tipos de mantenimiento según la norma ISO-14224
El primero es el mantenimiento correctivo, que incluye las acciones realizadas tras una falla o avería en un equipo, con el objetivo de restaurar su funcionamiento normal. Este se aplica cuando el equipo se detiene por completo y presenta fallas funcionales o no cumple con uno o más parámetros de funcionamiento previstos. Dentro del mantenimiento correctivo, se distinguen dos tipos: el mantenimiento correctivo inmediato, que se lleva a cabo de forma urgente cuando la falla afecta críticamente la operación del equipo o representa un riesgo para la seguridad; y el mantenimiento correctivo diferido, que se aplica cuando la falla no es urgente y puede planificarse para un momento más oportuno, sin afectar significativamente la operación del equipo.
El segundo es el mantenimiento preventivo, que se centra en actividades orientadas a identificar y mitigar posibles fallos antes de que ocurran. Dentro de esta clasificación se incluyen dos enfoques principales: el mantenimiento basado en condición, que implica pruebas de inspección y técnicas de monitoreo de condiciones; y, por otro lado, el mantenimiento predeterminado, que se rige por un calendario establecido para realizar intervenciones periódicas de mantenimiento.
En muchas ocasiones, existe incertidumbre sobre cuál es la manera correcta de realizar el mantenimiento de activos. A menudo, resulta complicado determinar si es preferible que un componente falle o en su lugar, adoptar una estrategia preventiva. La elección adecuada de la estrategia de mantenimiento será fundamental para garantizar la eficiencia, la confiabilidad y la rentabilidad de los activos en diversas industrias. Por lo tanto, es esencial comprender los factores que influyen en esta decisión y cómo cada enfoque puede contribuir con la gestión a lo largo de su ciclo de vida.
Metodología RCM: Mantenimiento Centrado en Confiabilidad
La metodología ha demostrado ser una herramienta altamente efectiva en la gestión del mantenimiento en diversas industrias como la manufactura, aviación, gas y petróleo, energía, minería y otras. Para guiar la elección de la estrategia adecuada, esta metodología considera la evaluación de la criticidad de los equipos, abarcando múltiples aspectos como seguridad, operación, costos, impacto ambiental y reputación, entre otros. El RCM también analiza en profundidad las condiciones operativas que pueden afectar a los componentes, estudiando el historial de fallas para comprender el comportamiento de los activos a lo largo del tiempo, considerando su probabilidad de falla si se dispone de esta información. Asimismo, realiza un análisis detallado de las funciones de los equipos y de los posibles modos de falla que podrían afectar su operación.
El Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM) es una metodología que persigue minimizar los costos de mantenimiento, reducir los riesgos y optimizar el rendimiento de los activos, con el objetivo final de prolongar su vida útil y garantizar su disponibilidad a lo largo del ciclo de vida. Para lograr esto, RCM se basa en un análisis exhaustivo de las fallas históricas de los equipos, identificando las causas físicas (modos de falla) y estableciendo estrategias de prevención adecuadas. Sin embargo, reconoce que el futuro es incierto y que las condiciones de operación pueden cambiar con el tiempo.
Por lo tanto, la estrategia RCM debe ser flexible y adaptable, revisándose y actualizándose periódicamente para reflejar los cambios en el contexto operativo y las nuevas experiencias con las fallas. En este sentido, se alinea con otras técnicas basadas en riesgos, ya que plantea una estrategia basada en la situación actual y requiere una actualización constante para garantizar su efectividad a lo largo del ciclo de vida del activo.
Cumplir estos objetivos requiere una gestión efectiva y estratégica de los recursos disponibles. Cada tarea de mantenimiento se selecciona cuidadosamente para que contribuya de manera significativa al rendimiento de los equipos, reduciendo así gastos innecesarios, maximizando la eficiencia en todas las actividades de manutención. Esto se traduce en una operación más segura y rentable de los activos.
La implementación de la metodología RCM no garantiza automáticamente el éxito en la estrategia, por lo que varios factores desempeñan un papel fundamental en la obtención de los resultados deseados. Entre estos, destaca la capacitación adecuada del personal involucrado en el proceso, ya que la falta de conocimiento puede dar lugar a una puesta en práctica incorrecta. Además, es crucial abordar el procedimiento de manera sencilla, centrándose en aspectos esenciales, evitando una complejidad innecesaria. Otro aspecto para tomar en cuenta es el compromiso desde la alta dirección, que incluye la asignación del presupuesto de todos los recursos necesarios, incluyendo la gestión adecuada de materiales en calidad y disponibilidad de estos.
Recomendaciones para aplicar RCM en las empresas
Si bien la participación de un equipo multidisciplinario con roles especializados es ideal para una implementación completa del RCM, las empresas con recursos limitados pueden adaptarlo a sus necesidades y capacidades a través de diversas estrategias. Estas son las siguientes recomendaciones:
- Una implementación gradual, enfocándose en las áreas más críticas o de mayor impacto en la confiabilidad, permite obtener resultados tempranos y generar confianza en la metodología.
- Capacitar al personal interno en los principios y prácticas del RCM les permite comprender sus beneficios y participar activamente en su implementación.
- Fomentar la comunicación y el trabajo en equipo entre diferentes áreas de la empresa es fundamental para lograr una visión integral de los activos y sus necesidades.
- Es relevante involucrar a todo el personal necesario en un proyecto de RCM: Los especialistas en RCM coordinan y facilitan todo el proceso, optimizan las estrategias de mantenimiento, mientras que el personal de operación y mantenimiento aporta su conocimiento de los equipos. El equipo de seguridad y riesgos operativos contribuye a la identificación y evaluación de los peligros asociados con los activos y el personal de compras proporciona datos relacionados con los costos de adquisición de repuestos. La colaboración, la comunicación efectiva y el compromiso de la alta dirección son esenciales para el éxito del RCM, permitiendo a las empresas reducir costos de mantenimiento, mejorar la confiabilidad de los activos y prolongar su vida útil, incluso con recursos limitados.
- Mantener un registro detallado de las fallas de los equipos y las actividades de mantenimiento es crucial para el éxito del RCM. Ya que permite obtener datos confiables para la toma de decisiones sobre la gestión de riesgos y modos de falla, realizar un seguimiento posterior a la implementación de las tareas y mejorar continuamente la estrategia en función de los datos recopilados. Este enfoque de mejora continua garantiza que la metodología RCM siga siendo efectiva y se adapte a las cambiantes condiciones de la empresa y sus activos.
- El uso de herramientas de software facilita la recolección de datos, el análisis de fallas y la optimización de las estrategias de mantenimiento.
- Finalmente, puedes tercerizar los servicios mediante la contratación de consultores externos o especialistas en RCM que proporcionan asesoría y apoyo, aportando experiencia al proceso. Esto disminuye la parcialidad, aumenta la agilidad, mejora el manejo situacional y asegura una gestión eficaz de posibles sesgos u opiniones subjetivas.
Implementar RCM ofrece diversos beneficios, incluyendo la reducción de costos de mantenimiento, la mejora de la confiabilidad y vida útil de los activos, la optimización de la planificación y programación del mantenimiento, y la mejora de la seguridad y la protección del medio ambiente.
Muy buen artículo!!
Excelente artículo, desafortunadamente muchas compañías por el afán de optimizar costos desarrollan metodología de RCM light, donde un ingeniero sin tanta experiencia o con mucha pero sin un trabajo en equipony aconciencia se dedican a recortar HH del plan de mantenimiento para presentar ahorros en el corto plazo, el resultado a mediano y largo no puede ser otro que una llamada racha de fallas qué nació de decisiones apresuradas que en muchas ocasiones estaban disfrazadas de buenas intenciones.